miércoles, 10 de septiembre de 2008

A.P.













"La conciencia del fuego apagó la de la tierra. Mi visión del mundo se resuelve en un adiós dudoso, en un prometedor nunca.
Culpa por haberme ilusionado con el presunto poder del lenguaje.
Todo es un interior. Por tanto, el poema es incapaz de aludir hasta a las sombras más visibles y menos traidoras.
Hablar es comentar lo que place o disgusta. Lenguaje visceral constatador de los fantasmas de las apariencias.
Escribir no es más lo mío. Con sólo nombrar alcoholes temibles, yo me embriagaba. Ahora –lo peor es ahora, no el miedo a un desastre futuro sino la de algún modo voluptuosa constatación del presente infuso de presencias desmoronadas y hostiles. Ya no es eficaz para mí el lenguaje que heredé de unos extraños. Tan extranjera, tan sin patria, sin lenguaje natal. Los que decían: 'y era nuestra herencia una red de agujeros', hablaban, al menos, en plural. Yo hablo desde mí, si bien mi herida no dejará de coincidir con la de alguna otra supliciada que algún día me leerá con fervor por haber logrado, yo, decir que no puedo decir nada."

8 de agosto de 1971

jueves, 4 de septiembre de 2008



''¿Crees que no lo entiendo?
El sueño imposible de ser.
No de parecer, sino de ser.
Consciente en cada momento.
Vigilante.
Al mismo tiempo,
el abismo entre lo que eres para
los otros y para ti misma,
el sentimiento de vértigo y
el deseo constante de
al menos, estar expuesta,
de ser analizada, diseccionada,
quizás incluso aniquilada.
Cada palabra una mentira,
cada gesto una falsedad,
cada sonrisa una mueca.
¿ Suicidarse?
¡Oh, no! Eso es horrible.
Tú no harías eso.
Pero puedes quedarte inmóvil
y en silencio.
Por lo menos así no mientes.
Puedes encerrarte en ti misma,
aislarte.
Así no tendrás que
desempeñar roles,
ni poner caras ni falsos gestos.
Piensas.
Pero, ¿ ves? La realidad
es atravesada,
tu escondite no es hermético.
La vida se cuela por todas partes.
Estás obligada a reaccionar.
Nadie pregunta si es real o irreal,
si tú eres verdadera o falsa.
La pregunta sólo importa
en el teatro.
Y casi ni siquiera allí.
Te entiendo, Elisabet.
Entiendo que estés en silencio,
que estés inmóvil,
que hayas situado esta falta de
voluntad en un sistema fantástico.
Te entiendo y te admiro.
Creo que deberías mantener
este papel hasta que se agote,
hasta que deje de ser interesante.
Entonces podrás dejarlo.
Igual que poco a poco fuiste dejando
los demás papeles.''



Persona (1966) Ingmar Bergman
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miércoles, 3 de septiembre de 2008



No mientas,
que las palabras traslucen.
Esos pequeños encantos sonoros.